jueves, 24 de marzo de 2022

Buena suerte

Juliana, decepcionada y dolida, aun sin creerlo del todo, daba vueltas alrededor del busto de Bolívar en un angustioso ir y venir, con la mirada inquieta y frustrada. Veía pasar los deportistas, las familias y, por su puesto, las parejas. Al final, Juliana, con más de tres horas de espera, ese lunes que se no fue al colegio para acudir al encuentro, aceptó que su cita jamás llegaría. Juliana, pobre pequeña con el corazón roto, nunca sabría que aquel que se había ganado su corazón chateando, había sido capturado horas antes por depredación sexual y trata de blancas.

miércoles, 23 de marzo de 2022

Su primera vez

Con dificultad María se ajustó la falda del colegio. Tampoco fue fácil acomodar el saco. Incluso, le costó algo más de esfuerzo las medias, los zapatos y el amarre de los cordones. Complacida con el resultado, se hizo dos moñas como siempre, con raya al medio, y colocó un par de hebillas a los pelos rebeldes. Maleta al hombro, con útiles escolares y los papeles listos, salía de su casa algo nerviosa, algo feliz, algo inquieta, mientras bajaba la loma cuidadosamente y acariciaba su abultada barriga, porque después de clases tenía su primer control en Profamilia.

martes, 22 de marzo de 2022

Desencantado

La intensidad colmó cada ápice de mi cuerpo y fui feliz. Se alejaba la oscuridad de la habitación con la humedad de sus rincones, la decrepitud de los muros, junto a la ruina de las tejas ahuecadas. Partían hacia la lejanía el olor pardo de las viejas y roídas cobijas, de la madera podrida de la cama y la mesita de noche, del cartón de las cajas en que estaba la ropa, y ni qué decir del inodoro y lavamanos tapados. Pero lo mejor era el eclipse de la soledad acompañada de los recuerdos de mi madre moribunda, y del puño inmisericorde de mi padre. Lo último que alcancé a percibir antes de entrar en la plenitud de la nada, fue el leve golpe del plástico contra el piso de tierra, que en mi último recuerdo hacía un bello conjunto con la aguja ya torcida, y un leve rumor de sangre que largaba por mi brazo.

lunes, 21 de marzo de 2022

Talante

Bajó de la buseta dulces en mano y, a la sombra de un árbol del Virrey, contó el dinero. Ganancias de mil pesos para el ahorro de los servicios, mil doscientos más para el desayuno de mañana, cuatrocientos para sus zapatos del colegio, doscientos más para una nueva bolsa de dulces, y suficiente fuerza para tomar una nueva bocanada de aire, estirar el brazo y subir a la siguiente buseta.